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Espacios Naturales
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Sea cual fuere el lugar por el que se llegue,
lo primero que sorprende al visitante es la
frondosa vegetación en la que se sumerge,
encontrándose con amplias panorámicas –
desde cualquier vuelta del camino o con –
escondidos rincones que aún guardan la –
original condición de auténticos jardines o
paraísos naturales.
Junto a Linares de Riofrío, rodeados de
altas cumbres, se descubren los parajes de-
La Hoya y el más escondido de El Hueco, -
portales de la sierra por los que el color ---
siempre es cambiante, desde la gama de –
los intensos verdes primaverales a la de los
amarillentos rojos del otoño, estaciones –
ambas en las que el color se adueña del ---
paisaje y el calor se alivia al amparo de su
espesa vegetación.
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Desde ella, por cómodas pistas, se pue-
de subir hasta el Pico Cervero (1.463 m.),
objetivo de excursionistas que reciben el –
premio de las amplias vistas de las sierras
de Béjar y Francia o de los emprendedores
senderistas que buscan rumbos distintos –
hacia la sierra y Valle de las Quilamas, de
difícil tránsito a causa de la espesura del –
matorral y la verticalidad de sus laderas, o
hacia las vecinas poblaciones de la Rinco-
nada o Escurial de la Sierra, desde donde –
es posible seguir el primer correr de las ---
aguas del río Huebra.
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Formando parte del extenso Parque –
Natural de las Batuecas–Sierra de Francia´,
el broche paisajístico de la provincia resi-
de en el valle de las Batuecas´, vertebrado
por el río de igual nombre y cuidado por-
sí mismo en el olvido de los siglos, graci-
as a lo cual no ha perdido un ápice de su
frescura original, lo que le sigue concedien --
do la autenticidad de un edén en el que la
paz se hace compañera del canto de la
creación que entonan, entre otras especies
animales, las mas de doscientas de verte-
brados que viven en los especiales micro-
climas del Parque, entre las que destaca-
la magnífica población de cabra - montés.
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