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    Si para culminar un viaje por esta comarca desea adquirir–
algún recuerdo artesano de su visita escoja entre la variada
oferta artesana que le brindan estos pueblos. Por citar algu
nos de ellos, pregunte por la alfarería y la cerámica en Alba
y Cespedosa de Tormes, los calzados y botos de Macotera,
el metal en Calzada de Valdunciel o Aldearrubia, y si lo que
desea es descubrir el mundo de la mimbre, no dude en acer–
carse a Villoruela . Allí conocerá las mas originales mues –
tras de lo que puede hacerse con esta versátil fibra vegetal.
Sin duda alguna encontrará lo que busca.
 



 




Si desea algún recuerdo
de su visita a esta comarca, comienzo –
y final de la ´Ruta del Toro Bravo´, podrá adquirirlo en Tamames,
donde encontrará talleres artesanos de filigrana charra que ha dado
renombre al traje tradicional de estas tierras.

   También encontrará en la comarca ceramistas, tallistas, guarni-
cioneros, cencerreros y zapateros (botos camperos), que aportan
su oficio a las tareas ganaderas.

  El botón charro    
  Como complemento de la indumentaria en camisones, jubones
calzones, chalecos, el botón parece deber su origen a técnicas
medievales, aunque conoce su apogeo entre los siglos XVI y
XVII.
   A pesar de haber desarrollado una extensa tipología –de cabeza de –
turco, redondo, ochavado, de filigrana- en Salamanca ha sido este ultimo
el botón charro o de filigrana, el que ha conocido en las últimas décadas
una mayor producción.
   Con una técnica transmitida durante generaciones, su elaboración co-
mienza formando con hilo de oro o de plata un armazón en forma de flor
de las dimensiones que se pretenda el botón. Después con dos hilos re –
torcidos se forma el cordón. Y será este cordón, con motivos de espiral
el que se utilice para el relleno de la flor.
   Toda la labor se realiza en forma plana y para dar forma esférica al –
botón este se ahorma en los hoyos de la embutidera. Se colocan los –
adornos: -corros de hilo, trenzados o caramuzos y todo ello se une ver –
tiendo polvo de soldar y pasando la llama del soplete. Finalmente se
remata con bolas de oro o plata, unidas al botón mediante el calor de la
soldadura y se pule.
   Aunque modelos antiguos de botón charro mostraban un gran tamaño
a semejanza de los que aún conservan los sefarditas de Marruecos, en
la actualidad los gustos y las modas se decantan por ejemplares de me-
nor tamaño y destinados al adorno personal.
 

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